Francisco José de Caldas y Tenorio

(Popayán, octubre de 1768 - Bogotá octubre de 816) fue un científico, militar, geógrafo, botánico, astrónomo, naturalista, periodista, prócer y mártir colombiano. Por su erudición y vastos conocimientos sobre tantas disciplinas fue conocido entre sus contemporáneos como El Sabio, epíteto con el cual pasó a la historia.

Antecedentes familiares

Caldas nació en Popayán en el último tercio del siglo XVIII. Aunque no se conoce un documento oficial que registre su nacimiento, la fecha que se considera más probable es 1768.[1] Fue el quinto hijo del alférez español José de Caldas y Gamba y la payanesa Vicenta Tenorio y Arboleda, quienes tuvieron en total quince hijos.

Estudios

El hecho de ser miembro de una de las familias de mayor abolengo.[2] le permitió a Caldas acceder a las mejores instituciones educativas de la Nueva Granada, entre ellas el Real Colegio Seminario San Francisco de Asís de Popayán, donde fue alumno de José Félix de Restrepo, y el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y Santo Tomas, en Santafé, la actual Bogotá, donde debido a las contrarreformas lanzadas contra el Plan de Estudios Moreno y Escandón (1774), no disfrutó de una cátedra de la entonces llamada “filosofía natural”, cátedra que fue impartida por José Celestino Mutis. De su formación en Santafé comentaría Caldas: “Los que disponían de mis estudios y de mi persona me remitieron a esa capital, me encerraron en uno de esos colegios en que no se veían otra cosa que desatinos de Materia Prima, me pusieron vino en las manos; pero no había nacido para Jurisconsulto. A pesar de castigos, reconvenciones y ejemplos, yo no pude tomar justo a las leyes ni a Justiniano, y perdí los tres años más preciosos de mi vida”.[3]

Por tanto, la principal formación cientifica que recibió Caldas fue por parte de José Felix de Restrepo, de quien relata Caldas: “Por fortuna me tocó un catedrático ilustrado que detestaba esa jerga escolástica que ha corrompido los más bellos entendimientos; me apliqué bajo su dirección al estudio de aritmética, geometría, trigonometría, álgebra y física experimental, porque nuestro curso de filosofía fue verdaderamente un curso de física y matemáticas… Me entregué a cultivar los elementos que había recibido en el curso de filosofía. Conocí que éstas no eran sino bellas semillas de las ciencias”.[4]

Científico

A partir de 1798, hizo observaciones astronómicas y desde 1800 se interesó por la Botánica. En 1801 entró en comunicación con el director de la Expedición Botánica, José Celestino Mutis. En diciembre de ese año se entrevistó en Quito, infructuosamente, con el barón Alexander von Humboldt y con Aimé Bonpland[5]

Continuó las investigaciones de los suizos Horace Bénédict De Saussure y Jean André Deluc para correlacionar el punto de ebullición del agua con la altura sobre el nivel del mar, y determinar la altitud en función de la variación del punto de ebullición del agua y la presión atmosférica. Sobre esta base fabricó el primer hipsómetro, instrumento diseñado para determinar la altitud señalando el punto de ebullición del agua.

A finales de 1805 se vinculó la Expedición Botánica y recorrió el norte del Ecuador. La Expedición logró como resultado el inventario de más de cinco mil especies de vegetales, insectos, aves, estudios climáticos y geográficos en los que participó el sabio Caldas, quien determinó los pisos térmicos e hizo una clasificación de los climas según la altitud. En 1806 regresó a Santafé, con un herbario y equipos astronómicos, para poner en marcha y dirigir el Observatorio Astronómico.

La primera parte de la literatura científica de Francisco José de Caldas se publicó en El Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, dirigido por Manuel del Socorro Rodríguez, y el Correo Curioso, publicación erudita, económica y mercantil, bajo la tutela de Jorge Tadeo Lozano.

Entre sus tratados destacan El estado de la geografía del virreinato con relación a la economía y al comercio (1807) , y El influjo del clima sobre los seres organizados" (1808), en que enfatizó en las diferencias entre el trópico y las zonas templadas y la diversidad tropical. Fundó a comienzos de 1808 el Semanario del Nuevo Reino de Granada, órgano de difusión del pensamiento científico y cultural, incluida su propia obra.

Escritor

Caldas no solo fue un sabio sino también un escritor notable. Su estilo se caracteriza por la claridad y por la nobleza de los conceptos. Su prosa ,es del siglo XVIII y puede figurar al lado de la de Jovellanos, Muñoz, Quintana y Feijoo. Sus trabajos literarios y científicos son muy numerosos y muy conocidos.[6] En sus cartas y documentos, escritos en hermosa caligrafía, se revela un impecable manejo del idioma y una gran erudición.

Político y mártir

Se involucró decididamente en los acontecimientos de la época. Como subdirector del Diario Político de Santafé tomó parte en el levantamiento popular del 20 de julio de 1810. Se hizo partidario público de la indepedencia, escribió Nuestra Revolución y trabajó como ingeniero militar al servicio de las fuerzas patriotas, y desconfiaba de los dirigentes de color.

En 1816 el ejército realista reconquista el país y Caldas es capturado en la hacienda Paispamba, que poseía su familia cerca de Popayán. Pronto es sentenciado a muerte por orden del militar español Pablo Morillo, quien, ante las numerosas y espontáneas peticiones de clemencia,[7] exclama con la manera burda e ignorante de un Sancho Panza: "¡España no necesita de sabios!", y que esconde la verdad irreconciliable de la Guerra a Muerte declarada años atrás por los propios revolucionarios, con los que se alieaba el mismo Caldas y otros intelectuales insurgentes.

Fue fusilado por la espalda el 28 de octubre de 1816 en la plazuela de San Francisco (hoy Parque de Santander) de Bogotá. Cuando bajaba las escalinatas de la Universidad del Rosario, en camino hacia el patíbulo, dibujó en una pared la letra griega θ, enigma que tradicionalmente se ha interpretado como Oh, larga y negra partida. Al extenderse hasta Popayán los rumores sobre el cruel final del prócer, la influyente familia de Caldas decidió encarar en persona al virrey Juan Sámano. Confirmada la dolorosa noticia, doña Asunción Tenorio y Arboleda, la venerable tía materna del sabio, planta un sonoro bofetón en la huesuda cara del virrey, quien permanece impávido ante la aristócrata y le contesta: "Manos blancas no ofenden".

En agosto de 1819, las tropas españolas fueron derrotadas por el ejército libertador dirigido por Simón Bolívar, y la memoria de Caldas y de la Expedición Botánica fueron reivindicadas. Sin embargo, el hecho de haberse truncado la vida de un hombre tan polifacético en plena cúspide de su producción intelectual supuso un duro golpe a las investigaciones científicas en Colombia.

Evolución del hipsómetro

Un año después de la muerte del Sabio Caldas, William Hyde Wollaston presentó un hipsómetro mejorado en el que el termómetro dejaba de encontrarse inmerso en agua y pasaba a estar expuesto únicamente a su vapor.

En 1845, Henri Victor Regnault presentó el hipsómetro transportable, de dimensiones reducidas.

Abreviatura

La abreviatura Caldas se emplea para indicar a Francisco José de Caldas como autoridad en la descripción y clasificación científica de los vegetales.

Vida familiar y personalidad

Un análisis de su abundante correspondencia epistolar, dirigida en particular a sus amigos más cercanos Santiago Arroyo y Valencia y Antonio Arboleda y Arrachea, permite descubrir varias facetas de la personalidad del Sabio Caldas. Profundamente sensible, supo combinar la influencia del romanticismo imperante en la época con la racionalidad necesaria para llevar a cabo sus investigaciones científicas. Católico devoto, actuaba con enorme nobleza y generosidad, como cuando le ofrecieron ayuda para escapar a Quito, la cual declinó por no haber sido extendida la oferta a sus otros compañeros de celda con quienes posteriormente sería ejecutado.[cita requerida]

En 1808, tras un curioso noviazgo por carta, contrajo matrimonio por poder con María Manuela Barahona,[8] joven payanesa escogida por los propios amigos de Caldas ya que la pasión e intensidad con que éste se entregaba a sus estudios y ocupaciones no le dejaban tiempo para socializar. En la ceremonia religiosa, El Sabio estuvo representado por su amigo Arboleda.

Caldas y su esposa tuvieron cinco hijos, dos de los cuales fallecieron en la infancia. No queda descendencia directa, solo colateral, de tan ilustre hombre en Colombia. Algunas fuentes indican que Caldas tuvo un hijo ilegítimo que creció y vivió como campesino en una finca del departamento del Cauca. Sin embargo, nunca fue reconocido por el Sabio y por lo tanto la descendencia de ese hijo no lleva el apellido Caldas.

En Memoria

  • Numerosos homenajes se han rendido en Colombia a la memoria del Sabio Caldas:
  • Un departamento fue bautizado con el apellido del prócer payanés.
  • La plaza principal de Popayán, ciudad natal del prócer, lleva el nombre de Parque de Caldas y en su centro se yergue el monumento al Sabio, inaugurado el 20 de julio de 1910 con un discurso solemne del Maestro Valencia. La estatua pedestre en bronce, elaborada en París por el escultor francés Raoul Verlet, se encuentra montada sobre un pedestal con las siguientes características: El lado que da al occidente contiene la firma que puso Caldas en uno de los tomos del Teatro Crítico de Feijoo, cuando fue puesto en capilla.
  • Un parque ubicado en Manizales(Caldas) lleva el nombre Parque Francisco José de Caldas o más conocido como Parque Caldas, donde se encuentra un monumento a él, el cual reza: "Al sabio Francisco José de Caldas, mártir de la independencia nacional. La patria agradecida 1910".
  • Una réplica de la estatua de Verlet se encuentra ubicada en la Plazoleta de las Nieves en Bogotá.
  • La casa natal del prócer se conserva en el centro histórico de Popayán. En 1960, tras ser adquirida por el Estado a las hermanas Emma, Natalia y Josefina Arboleda Quijano, sobrinas bisnietas del Sabio, la casa fue declarada "Monumento Nacional". En ella funciona desde 1965 la Oficina de Turismo del Cauca.
  • Una casa donde el payanés residió temporalmente en Bogotá, ubicada en la Carrera 8 entre Calles 5 y 6, fue restaurada en 1985 por el Banco de la República y en ella se inauguró ese mismo año un museo en su memoria, denominado "Museo Francisco José de Caldas".
  • En el Colegio Mayor del Rosario, en Bogotá, se encuentra ubicada una placa conmemorativa sobre la escalinata por la cual el Sabio Caldas bajó en camino hacia el patíbulo, el día de su muerte. El texto de la placa reza: "Por esta escala, Francisco José de Caldas, decoro de la ciencia, ejemplar de virtudes cristianas, Colegial, Catedrático y Consiliario de este Colegio Mayor, descendió de la prisión al patíbulo para ascender a la inmortalidad el 29 de octubre de 1816". El mármol tiene labrado en el extremo inferior el ideograma de la letra griega θ, cuya explicación se encuentra detallada en este mismo artículo.[9]
  • El claustro del Colegio Mayor del Rosario tiene otra placa conmemorativa del prócer, con la siguiente leyenda: "Francisco José de Caldas y Tenorio, alumno y catedrático insigne de este claustro mayor, vio a Dios en la naturaleza, estudiándola, y tomando la pluma narró las maravillas observadas. Difundió desde la cátedra la ciencia matemática y, cuando la Patria peligró, como Coronel empuñó la espada y combinando las armas con las letras creó el Cuerpo de Ingenieros Militares de Colombia, que en el sesquicentenario de su sacrificio inclina sus banderas en memoria de quien le dio la vida. XXIX-X-MCMLXVI"[10]
  • El Batallón de Ingenieros del Ejército Nacional de Colombia lleva el nombre del Sabio Caldas.
  • La universidad oficial de Bogotá lleva por nombre Universidad Distrital Francisco José de Caldas.